15 de septiembre de 2009

Poetas del mundo #04. Antonio Alfeca (Jaén, España, 1968)





MASS MEDIA



En este mundo hay formas de salir de este mundo sin salir de él;

Santa Sabelotodo siembra por doquier flechas, rótulos, enigmas

para tanto ser dudoso en su cosecha.

Le salgo al paso y ella me asedia

con un manto muy espeso, versicólor

(veinte años, rubia, alta, ojos verdes):

>>Hace frío allá, toma el Camino por aquí y por aquí,

esto difiere de lo otro, seguro

sin duda yo haría lo mismo.



>>Todo fuera es nivola, todo la sombra de una mala profecía

y no hay causas sino Causa

para comer, para beber,

para extirparse las penas,

para teñirse de fucsia,

para anillarse el duodeno,

para perforarse el alma,

para hacerse desmontable

o también todo lo contrario.

Recibe a cambio una estupenda vida, única; ¡pero qué digo, la tienes gratis!

Y luego duerman, duérmanla y vean, y ardan

de deseo -ya dijo Píndaro

que al principio fue el fuego:

nosotros somos la chispa-.



>>Con nuestra abigarrada red Vd. podrá cooperar,

cómodamente sentado en el salón de tu casa,

desde cualquier ciudad, desde Seattle o Las Vegas,

en salvar a esos pobres niños del Sudán

que están en el puro hueso, los pobrecitos

-la verdad, y sin faltar a nuestro código ético de profesionales,

se parecen demasiado a esas chicas víctimas de la anorexia,

no sabemos por qué-.



Si alega un hastío injustificado

en sus momentos de árida incertidumbre,

si no experimentó la más absoluta normalidad

en esos días críticos,

o te abandonaron como un mal desodorante

tus seres queridos,

pondremos en marcha, en exclusiva para Vd.,

nuestra eficaz fábrica de sueños; claro está, declinamos

toda responsabilidad en caso de pesadillas

u otros efectos secundarios

aunque, sin duda alguna, lo lamentamos;

siempre actuamos de buena fe.



Le traemos, le llevamos,

le cambiamos el pistón,

le proveemos un buen cambio

y si tiene la desgracia

de algún fatal accidente

podemos remodelarle

hasta la base del cráneo;

y aun en el caso remoto

de que se le desmenucen

la tibia o el peroné

o una parte del encéfalo,

todo lo cubre el seguro:

quedará como clonado.



Siga nuestras indicaciones.



Le ofrecemos la luna y el sol,

dos relojes de charol

y mundos que no existen,

que ya no existen,

que aún no existen,

que no existirán

porque son de nuestro copyright.

Es que somos inimitables, inconfundibles,

tenemos un sello propio, genuino:

incluso podemos ser el cuerpo de Vd.;

¡mas Dios nos libre de privarle

del derecho de elegir

libre y responsablemente!



Menos mal:

queda el consuelo de no morir

por imperativo legal,

aunque me despedazase una jauría de hombres

que alquilaran mi carroña

a servicios funerarios “La Esperanza”



y aunque cambiasen la frase

de Jesús en el madero:

>>A Ti, Diosa, encomendamos nuestros productos.

Se acabó. Todo está liquidado.









ANTONIO ALFECA (Antonio Agustín Rodríguez) nace en Linares (Jaén, España) en 1968.



Allí difunde algunos de sus primeros poemas a través del Diario Jaén y de Radio Linares EAJ 37 (hoy perteneciente a la Cadena SER).



Licenciado en Filología Clásica por la Universidad de Sevilla (1991), ha

ejercido como profesor de enseñanza secundaria y ha colaborado en diversas revistas literarias (Esmeralda, Tempestas, Le Due Sicilie, El Crepúsculo de las Bacantes, Minos).



Ha sido participante y organizador de recitales poéticos en Sevilla, entre ellos los realizados en la Delegación Territorial en Andalucía de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles) entre el 2000 y el 2002, ambos inclusive. Aun con una considerable producción poética sólo ha realizado en papel una publicación digna de mención, Definitiva nube (Sevilla, Padilla Libros & Editores, 2001).
Desde mediados del 2002 es coordinador y realizador de la página Mar de Poesías, inserta en la revista cultural Almiar (www.margencero.com), perteneciente al grupo de creación Margen Cero, con sede en Madrid.
Así mismo ha venido siendo colaborador asiduo en Radio Giralda de Sevilla (88.5 FM).


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